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«Gota fría» o DANA

Estos términos hacen referencia a una situación meteorológica que consiste en la presencia de una baja presión en capas altas de la atmósfera (con aire frío en altura) y aislado de la circulación general, el cual puede quedar estacionario o se puede mover de forma anómala, avanzando normalmente hacia latitudes más cálidas.

Imagen de Formación de danas a partir de vaguadas
© AEMET. Formación de danas a partir de vaguadas (Licencia AEMET)

El término «gota fría», procedente de la escuela alemana, ha quedado muy arraigado en España. Debido a su popularidad, ha llegado a utilizarse de forma inadecuada como sinónimo de lluvias intensas y potencialmente dañinas. Sin embargo, no siempre la presencia de una «gota fría» provoca situaciones adversas. Es por ello, que en el ámbito profesional se prefiere utilizar el concepto «Depresión Aislada en Niveles Altos» (DANA o dana).

En cualquier caso, ninguna de ellas alude a episodios de lluvias abundantes con efectos catastróficos. Para que realmente pueda ocurrir un temporal de lluvias ha de existir inestabilidad, gran aporte de humedad y mecanismos que propicien el ascenso de aire (convergencia de viento u obstáculos orográficos).

En España, episodios de «gota fría» o DANA pueden provocar (si se cumplen las condiciones citadas anteriormente) precipitaciones abundantes, que en algunos casos deriva en inundaciones. Un episodio, especialmente dañino, fue el ocurrido en la zona del levante peninsular en otoño de 2019.

Imagen de Mapa de situación atmosférica. Gota fría en altura. 2019
Atlas Nacional de España (ANE). Gota fría en altura. 2019 (CC BY 4.0 ign.es)
Imagen de Mapa de situación atmosférica. Gota fría en superficie. 2019
Atlas Nacional de España (ANE). Gota fría en superficie. 2019 (CC BY 4.0 ign.es)

En esta ocasión la ubicación de la DANA favoreció que los vientos del este (en niveles bajos) aportaran aire muy húmedo procedente del Mediterráneo, que ascendían al toparse con el relieve. Su carácter estacionario permitió alimentar las nubes de forma continuada, alcanzando gran desarrollo vertical y generando abundantes precipitaciones, las cuales desencadenaron en graves inundaciones.

Imagen de satélites Sentinel del programa europeo Copernicus
Instituto Geográfico Nacional. Satélites Sentinel del programa europeo Copernicus. Imágenes Sentinel 2 capturadas el 19 de agosto y el 13 de septiembre de 2019 (CC-BY 4.0 ign.es 2019-2021)

Reflexionamos

Frente al riesgo de inundación producido por episodios de lluvias torrenciales (como el mostrado en este epígrafe, ocurrido en el levante peninsular en 2019), identificamos las causas (naturales y antrópicas), las consecuencias e intentamos proponer soluciones. Para ello, prestamos especial atención a los efectos futuros del cambio climático.

Para más información, podemos consultar el mapa de Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) y de peligrosidad por inundación de dichas áreas, tanto fluvial como costera, en tres periodos de retorno diferentes: 10, 100 y 500 años (por defecto se visualiza el periodo de retorno de 100 años). Ambos servicios son del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Nos acercamos a una zona del mapa (zoom +) para analizarla de forma más detallada y ver sus datos asociados.

© Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Mapa de de Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) y de peligrosidad por inundación (CC BY 4.0)

Variación en los elementos del clima de la Tierra que puede tener causas naturales y humanas. El clima de la Tierra es por naturaleza cambiante desde sus orígenes. Factores astronómicos, atmosféricos o geográficos explican los ciclos y fases por las que ha atravesado el clima terrestre hasta mediados del siglo XIX. A partir de entonces, las emisiones de gases procedentes de los combustibles fósiles han alterado el balance energético del planeta, forzando un calentamiento que se manifiesta en una subida de temperatura. Los cambios en el clima terrestre se manifiestan en modificaciones en el funcionamiento de los parámetros climáticos de temperatura, precipitación, vientos, nubosidad, etc. Asimismo, suponen alteraciones en la circulación atmosférica y desarrollo anormal de fenómenos extremos. Son efectos también de los cambios climáticos las alteraciones en el nivel del mar, los cambios en la temperatura de las superficies oceánicas, las fluctuaciones en las masas heladas del planeta, las modificaciones en los ecosistemas y las alteraciones en la producción de alimentos.

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